11-S Capítulo El Salvador

Esta madrugada explotó un coche bomba (al mejor estilo guerra civil salvadoreña) en las afueras de las “Tres Torres” (Ministerio de Hacienda), y hace unos minutos explotó un paquete con destino a Costa Rica en las oficinas centrales de Correos de El Salvador. A raíz de lo anterior, esta tarde se me ha venido a la mente algo bastante trágico, y pienso que las autoridades deberían ponerlo dentro de las posibilidades: Dos explosiones en entes gubernamentales en menos de 24 horas, el 11 de Septiembre no es coincidencia. Personalmente me parece un mensaje muy directo: “¿Así que somos terroristas? Allí les va el 11-S Capítulo El Salvador.” Sigue leyendo

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Ni una banda ni la otra: ¡votamos “Yo quiero a otro El Salvador”! (Parte II)

Analizando las no-opciones de voto. Economía: ¿Por qué no se puede votar por el FMLN?

El Estado piñata

El FMLN no es simplemente un partido de izquierda, sino una formación política post-comunista. Esto significa que su cromosomas pertenecen al mundo del colectivismo, de la planificación estatal, en suma, del estatismo cual filosofía económica portante de una nación.

El discurso actual del Frente es profundamente distinto a las consignas y proyectos de país que lo llevaron a intentar apoderarse del poder en la década del los ’80. Sigue leyendo

VENEZUELA arde

LA ETERNA TEORIA DEL COMPLOT  Y VIOLENCIA FASCISTA

En Venezuela habría una “pequeña minoría, sobre la base de una protesta estudiantil muy minoritaria, ha desencadenado una serie de violencias que han provocado muertos, heridos y sobre todo cantidad de destrozos”. Pero más: “Esta pequeña minoría está dando la impresión, en particular gracias al eco mediático, que Venezuela está a sangre y fuego cuando no es la realidad“. Palabras de Ignacio Ramonet a CNN en Español hace unos días. Sigue leyendo

Ni una banda ni la otra: ¡votamos “Yo quiero a otro El Salvador”! (Parte II)

Analizando las no-opciones de voto. Economía: ¿Por qué no se puede votar por el FMLN?

El Estado piñata

El FMLN no es simplemente un partido de izquierda, sino una formación política post-comunista. Esto significa que su cromosomas pertenecen al mundo del colectivismo, de la planificación estatal, en suma, del estatismo cual filosofía económica portante de una nación.

El discurso actual del Frente es profundamente distinto a las consignas y proyectos de país que lo llevaron a intentar apoderarse del poder en la década del los ’80. Sigue leyendo

Ni una banda ni la otra: ¡votamos “Yo quiero a otro El Salvador”! (Parte I)

Analizando las no-opciones de voto. Empezamos por orden alfabético: ¿Por qué no se puede votar por ARENA?

UNA VISIÓN ECONOMICA FEUDAL

El partido del difunto Mayor D’Abuisson desde más de una década ya no es funcional al crecimiento del país. Su capitalismo primitivo se olvidó, desde hace mucho tiempo, de la clase media, el sector social y económico que ha construido el bienestar y el desarrollo de todos los países del llamado Primer Mundo.

El partido de derecha sacrificó los intereses de las capas medias sobre el altar de la financia improductiva (improductiva para el país) y de los grupos monopolísticos que la sostienen económicamente.

El núcleo de la política de ARENA se ocupó de favorecer las ganancias de las rentas improductivas, dejando a un lado la visión del trabajo como motor creador de riqueza individual y social. Creó un sistema anquilosado donde seudoestructuras empresariales amigas, o propias, sobrevivían en un mercado bloqueado en el cual se podía avanzar solo por medio de favores y/o corrupción. Puso una piedra tumbal sobre los conceptos de libre competencia,  transparencia y dinamismo económico.

La derecha liberal, en la que decía inspirarse, le era completamente ajena. Aquella, por lo menos la histórica y la que jamás se vislumbró en las administraciones areneras, hace énfasis en un concepto clave: la meritocracia, la idea de un gobierno basado en el merito, donde son los empresarios más capaces los que llevan las riendas del rubro económico de la nación. La meritocracia desarrolla los anticuerpos y las virtudes de una economía sana: la competencia, la innovación, la honestidad generadora de confianza con y para el mismo mundo empresarial.

Pero ARENA no optó por una lucha entre los “mejores” como propulsor de alternativas productivas, sino que regaló el mercado interno a un reducido número de mediocres y grises figuras sin talento, que actuaron sin reglas ni restricciones.

Fueron, irónicamente, décadas de planificación privada desde el Estado hacia los compadres. Mientras la economía nacional menguaba el patrimonio de unos pocos crecía, gracias a licitaciones públicas repartidas entre camaradas donde a más subía el costo de las obras más bajaba la calidad (siempre y cuando dicha obras fueran concluidas…).

El caso Flores, junto con el (olvidado) CEL-ENEL, se perfila como un teorema de gestión pública: judicialmente no hay culpables, pero el sentido común y la lógica nos han demostrado en la práctica factual como cierto tipo de funcionarios lograban trasformar lo ajeno en propio o, por lo menos, sacar provecho de algo que solo debían administrar en pro del interés público. La sensación, amarga, es que esos dos ejemplos no sean aislados, sino engranajes de un sistema comprobado y bien oleado.

La derecha de hoy es igual a la de ayer. Cambiaron un par de caras. Sacaron del sombrero mágico unos cuantos nombres que sumaron como si se tratara de hacer bulto. Unos más respetables que otros, por cierto, otros más que nadie entendió que pintan (Facundo Guardado). ¿Qué autonomía tienen? ¿De cuánta libertad decisional gozarán? Todos sabemos la respuesta.

Todavía hay siniestros personajes que se atreven a decir que sin ARENA en el gobierno los empresarios huirán del país por no querer trabajar en un mercado controlado por el Socialismo del Siglo XXI. Qué bien. Pero mientras abogan por la sagrada libertad que el FMLN les quitará, abren millonarias actividades en la “roja” Nicaragua de Daniel Ortega. Allí reinvierten el dinero que ganan en tierra guanaca. Los mismos que con mano sobre el corazón gritan: “Primero El Salvador, Segundo El Salvador, Tercero El Salvador”.  Nacionalistas, ¿no? Ni dudarlo…

Ninguno de los anteriores

Cuando era un estudiante universitario, y aún más atrás cuando era estudiante de bachillerato, recuerdo aquellos exámenes parciales que nos hacían cada período en los que te daban cuatro respuestas posibles a una pregunta, y entre ellas estaba la más crítica: “ninguno de los anteriores.”

Hoy, varios años después, veo con desagrado lo que ha pasado en mi país a través del tiempo, con Presidentes de un partido y de otro, y empiezo a auto cuestionarme Sigue leyendo

Ya Basta. La Revolución de los Votos Nulos

Vamos a segunda vuelta y escribamos sobre las papeletas “Yo quiero a otro El Salvador”

El 47% de los que tenían derecho a votar decidieron que no valía la pena ir a poner la cruz sobre la papeleta. De dos, uno; de cien, cincuenta; de mil, quinientos, de un millón, quinientos mil consideraron que ningún candidato, ningún partido, ninguna coalición merecía perder el tiempo de llegar hasta las urnas.

El mensaje que este 47% envió a la clase política parece bastante claro: Sigue leyendo

Nulidad: Derecho y Responsabilidad

Las elecciones en El Salvador han dejado un mal sabor de boca para los dos principales contendientes. El ausentismo fue el mayor votante. Las Elecciones Presidenciales 2014 en el país carecen de declaraciones de legitimidad. De los actores políticos nadie quiere dar opinión sobre este tema.

En ese sentido, y en vista de que la legitimidad de estas elecciones está cuestionada, es absolutamente necesario que los salvadoreños se avoquen a las urnas el próximo 09 de marzo de 2014 para emitir su opinión, y que esta sea escuchada. El mensaje del ausentismo fue fuerte, pero el mensaje más fuerte será el del voto nulo. El voto nulo cuenta. Es el voto nulo el que realmente da un mensaje a las fuerzas políticas del país, y permitirá que los contendientes reflexionen y se cuestionen a ellos mismos.

Sirva el presente para iniciar un movimiento ciudadano que concientice a la población sobre la fuerza que tiene el voto nulo.

nulidad