SAN BARACK, EL SANTO DE LAS BOMBAS

(El Ocaso de los dioses Parte II)

Continuaremos analizando aquello que decíamos de cómo los medios de comunicación global construyen la imagen de ciertos personajes con poder, y diciendo aquello que nadie dice de estos supuestos santos. Esta vez es el turno de Barack Obama.
Fue el primer presidente negro de EE.UU. Por lo tanto el premio Nobel de la Paz se le debía por el color de la piel, es decir por las reglas pegadizas del bon ton de la política-espectáculo internacional. De esto la prueba es que no se esperaron hechos concretos para otorgárselo.

Su doctrina, ensalzada por la izquierda internacionalista y humanitaria, debía hacer olvidar los estragos de George Bush y su gobierno de vaqueros petroleros ignorantes y racistas.

Prometió reconstruir la imagen de una América desintegrada por la arrogancia de un presidente guerrerista para sacarla definitivamente de la quiebra de los conflictos en Afganistán e Irak. Pero en cambio los ha mantenido en vida con ríos de dólares y hasta aumentó las crisis internacionales y frentes de guerra.

El gran engaño no fue sólo en política exterior. Según un sondeo Gallup (junio 2016), la presidencia de Obama ha empeorado la condición de los negros, la cuestión racial y la diferencia entre ricos y pobres, es decir los que eran puntos fuertes de su visión del mundo y de su propaganda. Pero estos últimos son problemas de los norteamericanos; que vean ellos como resolverlos. Para el mundo el nudo crucial es lo que hace el Pentágono y luego recae sobre las cabezas de quienes no tienen pasaporte estadounidense.

Entonces veamos un número: 26.172. Estas son las bombas que Barack Obama ha lanzado en el 2016 en siete países diferentes: Siria, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Somalia y Pakistán (según el análisis anual -2016- del Council on Foreign Relations).

De estas más del 90% (24.287) han sido lanzadas sobre Siria e Irak en el ámbito del Operation Inherent Resolve (OIR), contra el Estado Islámico. De mano norteamericana ha sido el 79% de los bombardeos totales que la coalición atlántica ha efectuado.

Con respecto al 2015, la América de Obama ha desenganchado alrededor de unas 3.000 bombas más y bombardeado un país, Libia, que no estuvo anteriormente entre los objetivos.

Obviamente en esta cuenta no son calculadas las operaciones ocultas que San Barack ha dispensado por el mundo; los centenares de “bombardeos dirigidos”, con drones también, en territorios no incluidos en las guerras oficiales, como en África. Sin mencionar los acuerdos autorizados por el Pentágono y a la CIA con contratistas y sociedades privadas para conducir actividad de guerra encubierta.

Bombas: cuando no las lanza, las vende

Del 2008 al 2015, en práctica durante sus dos mandatos, EE.UU. han cerrado acuerdos de venta de armamento por 200 mil millones de dólares, igual al 42% de la entera suma del tráfico de armas en estos países.

El dato resulta de un reciente estudio (2016) publicado por el Congressional Research Service, institución que pertenece al mismo Congreso americano. Según el reporte, los acuerdos de traslado de armas en los Países en vía de desarrollo, han representado más que el 80% de todo el mercado global de las armas. EE.UU ha sido líder absoluto con una cuota de ello que es más del doble de la antidemocrática y guerrerista Rusia de Putin.

La administración de Don Barack pasará a la historia como la que más armas ha vendido en el mundo y sobre todo a las cojas democracias de Asia y África. ¡Gran orgullo para un Presidente premio Nobel de la Paz e indiscutido mito de las ruidosas cuadrillas de tercermundistas y pacifistas!

Según la relación, la venta de armas responde a precisas necesidades de política exterior y tutela de los intereses nacionales de Washington. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la estrategia EE.UU. ha sido ayudar aliados y naciones amigas a afrontar las amenazas a la seguridad regional. Sin embargo, llama la atención el hecho que la mayor cantidad de venta de armas en Oriente Medio, 76 mil millones de dólares, haya sido autorizada por Obama en el bienio 2011-2012, aquel, para entendernos, que ha hecho surgir las famosas Primaveras árabes, la guerra en Libia y aquella civil en Siria. Y, qué casualidad, el mismo bienio ha permitido la ascensión del Isis y la formación del Califato. En otras palabras parece que Míster Obama en lugar de estabilizar la región, ha alimentado el desastre militar, económico y humanitario que hoy estamos viendo.

¿Y quién es el mejor cliente del supermercado de bombas de Obama? Nada menos que el principal financiador de la gran mayoría de los grupos terroristas islámicos regados a lo largo y ancho del mundo: Arabia Saudí. La monarquía petrolera ha emitido cheques por 72 mil millones de dólares. La India está en segundo lugar con 34 mil millones.

Finalmente otro “logro” de Barack fue disparar por las estrellas el nivel de tensión con Rusia hasta alcanzar un clima de Guerra Fría. Suya fue la gestión criminal que generó la trágica farsa de la revolución ucraniana y la consecuente guerra civil que puso en riesgo la estabilidad en la Europa oriental.

Sus relaciones con Israel no han hecho más que seguir minando la posibilidad de una paz verdadera en Palestina. Hubieron desenlaces tan graves (para el pueblo palestino) que serán tema de un escrito futuro.

Los dos mandatos de este oscuro personaje han sido un reinado de la hipocresía y de la retórica. Pero tuvo la suerte (calculada) de tener de su lado el coro ensordecedor de la gran mayoría de los medios de comunicación, de los intelectuales progresistas, de los desfiles arcoíris de gays y lesbianas, de los actores de Hollywood, sin olvidar los mayordomos europeos.

La guerra, dijo en el 2002, cuando era solo un joven senador “puede ser solamente concebible en caso de inminente y directa amenaza a la seguridad de los Estados Unidos” y lo repitió de candidato a la Casa Blanca en 2007. Qué bien. Ahora que explique: ¿Pero cuál amenaza directa e inminente a la seguridad de los Estados Unidos constituye el régimen siriano de Assad Al Bashar para justificar el exterminio de civiles y niños con gas nervino?

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