CATALUNYA: A ROMPER LAS CADENAS

Un matrimonio votado al fracaso. Amor relámpago y luego tres siglos de oscurana. Una unión de demasiados candados, desconfianzas, resentimientos. Una larga labor de parto destinada a no engendrar ningún futuro. El tiempo, según España, habría hecho florecer el amor de patria en los tercos catalanes, junto a una política de represión y garrote fácil. Pero no fue suficiente.En los años treinta del pasado siglo, el rechazo catalán a la dominación española se concretó con la adhesión a las filas de los republicanos antifranquistas. Barcelona fue el último baluarte a resistir al ejército español. Luego la dictadura, en lugar de buscar un dialogo, visto que en contra tenía casi la totalidad de la población, apretó aún más la tuerca de la coerción. El idioma catalán fue prohibido, todo disenso perseguido sin piedad. Si Catalunya no quería ser España, Francisco Franco habría implementado todos los medios posibles para torcer el cuello a cada aspiración de libertad que pudiera salir de la boca de los catalanes. Luego la escuela, los desfiles militares, la televisión, los medios de comunicación en general terminarían educando ese pueblo rebelde. El Caudillo se ensañó con particular vehemencia justo con “los polacos” (como le llaman despectivamente los españoles a los catalanes por considerarlos barbaros, por ser su idioma a ellos incomprensible) por haberlo traicionado. Habían tenido la osadía de irse con los rojos, los comunistas, y soñado de tener una patria propia. Imperdonable. Inadmisible. Injustificable.

Pero la altanería rebosaba en las venas del régimen que se creía el digno sucesor de aquel imperio colonial que ya iba en añicos mientras ya había perdido todas sus colonias. La típica arrogancia del gigante que no quiere aceptar la miseria de su presente. La soberbia de quien no puede tolerar la desobediencia. Pero Franco no tenía duda: quien traicionó una vez, lo hará siempre. Única solución, apretar las cadenas. Pésima decisión: el rencor de los catalanes no hizo más que crecer.

En 1978, una dictadura agónica promete la democracia, luego de décadas de tiranía franquista, junto a un margen mínimo de autogobierno. Pero, como contrapartida, decreta la imposibilidad de gestionar consultas nacionales sobre temas separatistas. Este veto se ha convertido en uno de los fetiches más sagrados del mundo conservador español, celoso de la unidad del país. 

Año 2006: un Estatuto autonómico, norma suprema a nivel regional, fue aprobado por el Parlamento español. El texto recogía parte de las demandas autonomistas. No obstante, el Partido Popular de Rajoy pidió que se lo declare inconstitucional. El 28 de junio de 2010, en un fallo dividido, el Tribunal Constitucional declaró la inconstitucionalidad de 14 artículos. Así comenzó el conflicto que fue escalando hasta estallar en la crisis actual.

Año 2017: Referéndum por la independencia. Madrid lo declara ilegal. Y desencadena la Guardia Civil contra una marea de ciudadanos que tranquilos iban a votar. Los uniformados sueltan una ola de violencia que la civilizada Europa ni podía imaginar. Golpean a ciegas: hombres, ancianos, mujeres. Estas últimas son hasta objeto de molestias sexuales. El amo estaba molesto.

Luego el Jefe del Gobierno español en lugar de recapacitar y pedir disculpa por un uso desmedido de la fuerza, digno de una dictadura latinoamericana de los años ’80, amenaza al Presidente de la Generalitat, Puigdemont, si no pide disculpa (¡él!), de quitar a Cataluña hasta la autonomía y enviar el ejército. Y la escalada de medidas represivas sigue.

¿Cuáles serán las absurdas razones que impulsan Cataluya a pedir la independencia?

1) Con un PIB de 250 mil millones de dólares, Cataluya es la región más rica de España en términos nominales. Esto también explica que el gobierno de Rajoy no esté dispuesto a perder una fuente de ingresos tan importante. 

2) Catalunya representa el 23,4% de toda la producción efectiva de España y su PIB es del 19%.

(Andalucía el 11,6% (13,4%), País Valencia el 10,6% (9,4%)). Solo en 4ª posición Madrid con el 8,4% del comercio de bienes y un PIB del 18,8%. En otras palabras, Madrid comercia por el 8,4% y tiene un PIB del 18,8%… Alguien le regala esos 10 puntos de más… 

3) Con exportaciones por 75 mil millones de dólares, Cataluña es, con mucha ventaja, la región que más vende. La que más se le acerca es Madrid, con 33 mil millones, bastante menos de la mitad.

4) En cuanto a inversión extranjera Madrid sola concentra el 46,7% del total. Los 1.000 millones de dólares que se invierten en tierra catalana representan apenas un 18,9 por ciento. La Generalitat está convencida de que siendo independiente podría volverse un destino mucho más atractivo.

5) La tierra catalana produce el 20% de la riqueza, paga el 24% de los impuestos y recibe el 10% del gasto público. Ligera desproporción…

6) Catalunya tiene un 13,2%, de desempleo contra el 17,2% de la media nacional. Si fuera independiente la parte de sus recursos que se van a Madrid podrían terminar subvencionando las ayudas sociales y hacer reformas que le permitan dinamizar aún más la creación de trabajo.

Los otros 50 y a saber más descabellados motivos los omitimos por razones de espacio. Pero los seis primeros ya dan un panorama bastante claro.

 Finalmente hay una lógica elemental que rige y justifica las aspiraciones independestistas de los catalanes: donde hay un idioma hay un pueblo, donde hay un pueblo debe haber su sagrado derecho a decidir su propio destino.

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SAN BARACK, EL SANTO DE LAS BOMBAS

(El Ocaso de los dioses Parte II)

Continuaremos analizando aquello que decíamos de cómo los medios de comunicación global construyen la imagen de ciertos personajes con poder, y diciendo aquello que nadie dice de estos supuestos santos. Esta vez es el turno de Barack Obama.
Fue el primer presidente negro de EE.UU. Por lo tanto el premio Nobel de la Paz se le debía por el color de la piel, es decir por las reglas pegadizas del bon ton de la política-espectáculo internacional. De esto la prueba es que no se esperaron hechos concretos para otorgárselo.

Su doctrina, ensalzada por la izquierda internacionalista y humanitaria, debía hacer olvidar los estragos de George Bush y su gobierno de vaqueros petroleros ignorantes y racistas.

Prometió reconstruir la imagen de una América desintegrada por la arrogancia de un presidente guerrerista para sacarla definitivamente de la quiebra de los conflictos en Afganistán e Irak. Pero en cambio los ha mantenido en vida con ríos de dólares y hasta aumentó las crisis internacionales y frentes de guerra.

El gran engaño no fue sólo en política exterior. Según un sondeo Gallup (junio 2016), la presidencia de Obama ha empeorado la condición de los negros, la cuestión racial y la diferencia entre ricos y pobres, es decir los que eran puntos fuertes de su visión del mundo y de su propaganda. Pero estos últimos son problemas de los norteamericanos; que vean ellos como resolverlos. Para el mundo el nudo crucial es lo que hace el Pentágono y luego recae sobre las cabezas de quienes no tienen pasaporte estadounidense.

Entonces veamos un número: 26.172. Estas son las bombas que Barack Obama ha lanzado en el 2016 en siete países diferentes: Siria, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Somalia y Pakistán (según el análisis anual -2016- del Council on Foreign Relations).

De estas más del 90% (24.287) han sido lanzadas sobre Siria e Irak en el ámbito del Operation Inherent Resolve (OIR), contra el Estado Islámico. De mano norteamericana ha sido el 79% de los bombardeos totales que la coalición atlántica ha efectuado.

Con respecto al 2015, la América de Obama ha desenganchado alrededor de unas 3.000 bombas más y bombardeado un país, Libia, que no estuvo anteriormente entre los objetivos.

Obviamente en esta cuenta no son calculadas las operaciones ocultas que San Barack ha dispensado por el mundo; los centenares de “bombardeos dirigidos”, con drones también, en territorios no incluidos en las guerras oficiales, como en África. Sin mencionar los acuerdos autorizados por el Pentágono y a la CIA con contratistas y sociedades privadas para conducir actividad de guerra encubierta.

Bombas: cuando no las lanza, las vende

Del 2008 al 2015, en práctica durante sus dos mandatos, EE.UU. han cerrado acuerdos de venta de armamento por 200 mil millones de dólares, igual al 42% de la entera suma del tráfico de armas en estos países.

El dato resulta de un reciente estudio (2016) publicado por el Congressional Research Service, institución que pertenece al mismo Congreso americano. Según el reporte, los acuerdos de traslado de armas en los Países en vía de desarrollo, han representado más que el 80% de todo el mercado global de las armas. EE.UU ha sido líder absoluto con una cuota de ello que es más del doble de la antidemocrática y guerrerista Rusia de Putin.

La administración de Don Barack pasará a la historia como la que más armas ha vendido en el mundo y sobre todo a las cojas democracias de Asia y África. ¡Gran orgullo para un Presidente premio Nobel de la Paz e indiscutido mito de las ruidosas cuadrillas de tercermundistas y pacifistas!

Según la relación, la venta de armas responde a precisas necesidades de política exterior y tutela de los intereses nacionales de Washington. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la estrategia EE.UU. ha sido ayudar aliados y naciones amigas a afrontar las amenazas a la seguridad regional. Sin embargo, llama la atención el hecho que la mayor cantidad de venta de armas en Oriente Medio, 76 mil millones de dólares, haya sido autorizada por Obama en el bienio 2011-2012, aquel, para entendernos, que ha hecho surgir las famosas Primaveras árabes, la guerra en Libia y aquella civil en Siria. Y, qué casualidad, el mismo bienio ha permitido la ascensión del Isis y la formación del Califato. En otras palabras parece que Míster Obama en lugar de estabilizar la región, ha alimentado el desastre militar, económico y humanitario que hoy estamos viendo.

¿Y quién es el mejor cliente del supermercado de bombas de Obama? Nada menos que el principal financiador de la gran mayoría de los grupos terroristas islámicos regados a lo largo y ancho del mundo: Arabia Saudí. La monarquía petrolera ha emitido cheques por 72 mil millones de dólares. La India está en segundo lugar con 34 mil millones.

Finalmente otro “logro” de Barack fue disparar por las estrellas el nivel de tensión con Rusia hasta alcanzar un clima de Guerra Fría. Suya fue la gestión criminal que generó la trágica farsa de la revolución ucraniana y la consecuente guerra civil que puso en riesgo la estabilidad en la Europa oriental.

Sus relaciones con Israel no han hecho más que seguir minando la posibilidad de una paz verdadera en Palestina. Hubieron desenlaces tan graves (para el pueblo palestino) que serán tema de un escrito futuro.

Los dos mandatos de este oscuro personaje han sido un reinado de la hipocresía y de la retórica. Pero tuvo la suerte (calculada) de tener de su lado el coro ensordecedor de la gran mayoría de los medios de comunicación, de los intelectuales progresistas, de los desfiles arcoíris de gays y lesbianas, de los actores de Hollywood, sin olvidar los mayordomos europeos.

La guerra, dijo en el 2002, cuando era solo un joven senador “puede ser solamente concebible en caso de inminente y directa amenaza a la seguridad de los Estados Unidos” y lo repitió de candidato a la Casa Blanca en 2007. Qué bien. Ahora que explique: ¿Pero cuál amenaza directa e inminente a la seguridad de los Estados Unidos constituye el régimen siriano de Assad Al Bashar para justificar el exterminio de civiles y niños con gas nervino?

Querido Papá Noel

Hace muchos años que no te escribo. No creas que me he olvidado de ti, solo es que a sabiendas que no he sido el mejor niño de todos me ha parecido por mucho inútil escribirte si sé que no me traerás nada.Este año me he portado bien, y he decidido escribirte. Espero que no estés muy ocupado y que tengas a bien considerarme en tu lista para la próxima navidad.

Como a estas alturas no sé cómo va la producción de regalos en tu taller, y en el hipotético caso de que aún no hayas decidido qué regalarme, y si encima no supieras por dónde empezar, ahora te lo pondré muy fácil con una lista de cosas que, por su naturaleza, no te costarán ni un centavo, pero que en oposición podrían ser casi imposibles para un simple mortal, pero todos sabemos que tú no lo eres.

Pues bien; lo primero que quiero para navidad es un Presidente autónomo, que no se deje mangonear por una cúpula partidaria compuesta por entes oscuros y sombríos altamente cuestionables publica y privadamente.

Mi segundo obsequio sería que en las instituciones públicas no haya funcionarios con poder de decisión que se presten a la vieja jugarreta de asignar proyectos arbitrariamente a fin de obtener beneficios económicos que se van erogando de los pagos que se le hacen a las empresas h que terminan encareciendo las obras para poder cumplir con sus exigencias económicas.

En tercer lugar, quisiera que el Sistema de Salud Pública atienda como es debido a los pacientes, evitando en la medida de lo posible tiempos de espera de por lo menos cuatro horas para que un médico te vea dos minutos y te recete Acetaminofén.

En la misma línea de ideas, y si es posible solo considéralo una extensión del deseo anterior, ayuda a nivel personal a las enfermeras, médicos y demás personal hospitalario para que a la hora de trabajar y cumplir su función estén emocional y psicológicamente sanos, y no maltraten al paciente, no discriminen a la gente que busca alivio en el sistema de salud y termina recibiendo hasta insultos u ofensas. Hazles entender que sus sueldos que cómodamente reciben mes a mes vienen de la bolsa de ese paciente que se comió un churo (con IVA) y llegó con infección en el estomago.

Como cuarto regalo quisiera que le trajeras ideas a los encargados de la seguridad pública. Que entiendan que negociar con criminales no es una solución, y que por el contrario agudizan el cancer y profundizan el hoyo donde terminaremos todos enterrados.

De la misma forma, tráele ideas a la FGR. Que dejen de promover casos solo por tomar notoriedad, y que finalmente pierden por no haber fundamentado, con lo cual ya le han hecho gastar al Estado tiempo y dinero. Que entiendan de una vez por todas que la justicia no se imparte en las pasarelas de medios, sino en los tribunales, y que un juez no puede resolver en función de sus sentimientos, sino en base a las pruebas que ellos (la FGR) ha recabado, y que si no han tenido la capacidad de reunirlas lo mejor es que no presenten ningún caso.

Como quinto deseo me gustaría que le des una calibradita al cerebro de los jueces. Parece, últimamente, que sus desajustes económicos han provocado desajustes mentales que provocan finalmente que se mezclen en asuntos bastante turbios como la comercialización de la justicia.

Con la Asamblea Legislativa no deseo nada. No al menos en algo que tú puedas participar. No vaya a ser que por pedirte que te metas con esas fieras me dejes sin los regalos.

En caso que también para ti sea imposible cumplir mis deseos, de favor no me traigas nada. No vaya a ser que me termines trayendo un títere, y para Pinochos ya tenemos bastantes.

P.D.: En caso de negativa, remite esta carga al Dios más cercano, a ver si puede ayudar.

El Ocaso de los Dioses

En esta nueva rubrica intentaré llevar a la luz todo lo que no se ha dicho (voluntariamente, por lo tanto mintiendo) sobre figuras que la sociedad global, o una buena parte de ella, ha llamado santos, héroes, grandes personalidades.El desfile de personeros laicamente beatificados es muy largo: Barack Obama, Nelson Mandela, Yasir Arafat, Kofi Annan, Che Guevara, Rigoberta Menchú, Simon Peres, Isaac Rabin y un infinito etcétera de iconos santificados por la globalización mediática y asumidos sobre los altares por un público cada vez menos crítico.

Pero nosotros en Patria Exacta vamos a poner el dedo en las llagas ocultas. Con hechos. Los más desagradables a los oídos de quienes quieren que el público conozca solo lo que los amos del sistema aprueban.

 NELSON MANDELA (Y SUS AMIGOS)

Nelson Mandela, el padre de la lucha contra la segregación racial en Sur África, se apagó serenamente en su cuarto rodeado por sus familiares. Tenía 95 años. Fue el héroe de la batalla contra el apartheid en su país y obtuvo el premio Nobel para la paz en 1993. El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma anunció su fallecimiento y declaró el luto nacional. “Nuestra nación perdió un gran hijo”, fue otra parte de su panegírico para ensalzar la figura mundial de “Mandiba”, el sobrenombre de Mandela que deriva de su clan de pertenencia. 

Uno de sus mayores admiradores y que siempre lo apoyó fue el ex presidente de EE.UU. Barack Obama. El demócrata, que del politically correct es la esencia, últimamente, después de lo ocurrido en Charlottesville, donde falleció una mujer víctima de un atropello en una marcha de supremacistas blancos, volvió a incomodar el líder africano usando una su frase en las redes sociales: “Las personas deben aprender a odiar y si pueden aprender a odiar, pueden ser enseñados para que amen. El amor llega con más naturalidad al corazón humano que su contrario”. A saber, creo que sobre lo obvio de tales palabras encontró la aprobación hasta de los mismos supremacistas.

Pero demos un paso atrás. En 20 años de poder negro, antes Mandela luego Jacob Zuma, el Suráfrica sigue siendo uno de los países con más desigualdades en el mundo. Si es cierto que los negros han conquistado los derechos civiles entre ellos la tasa de paro es del 39%, mientras es 8,3% la de los blancos, que ganan 5 veces más y representan el 70 % de los managers. Las promesas de Mandela, a sus conciudadanos, y repetidas en todos los convenios alrededor del mundo, eran otras. 

Si se mira bien adentro de la economía del coloso africano se nota que la “revolución” de Mandiba fue una burbuja que explotó antes de empezar. Con los derechos civiles no se llevan platos a la mesa ni se pagan hospitales y escuelas. Pero Mandela no dudó en negociar, bajo la mesa, con los blancos: para él y su camarilla el poder político, a los ex racistas el económico. Pero la política produce gastos, crea burocracia, aparatos inútiles para dar trabajo a cambio de votos… y los resultados dicen que hoy el país se enfrenta a muchos desafíos: corrupción, falta de mano de obra cualificada, carencia de infraestructuras (sobre todo en el sector energético) y criminalidad.

Algo que sí funcionó y sigue prosperando es la marca Mandela. Su fundación tiene 66 marcas registradas entre «Mandela», «Madiba» y «Nelson Mandela», con derechos sobre joyería, numismática, mobiliario, servicios financieros o ropa. 

Es la segunda marca más conocida después de Coca-Cola. 

Su número de preso, el 46664, figura hasta en una línea de vestuario. Su familia ha iniciado ya la batalla para hacerse con sus derechos de autor y de imagen, que se disputan con los administradores de sus fundaciones y fondos patrimoniales, que el expresidente sudafricano había elegido en vida.

Una fortuna digna de un faraón: la familia Mandela posee hasta 110 empresas activas y una fortuna repartida en 24 fondos. 

La hija de este símbolo viviente, Makaziwe, la más adinerada, con un patrimonio cercano al millón de euros, forma parte del consejo de 16 corporaciones, entre las que se encuentra la multinacional suiza de la alimentación Nestlé.

Criminalidad, otro dato que es mejor esconder: 50,000 homicidios por año (incluyéndose negros contra negros, proporcionalmente, 8 veces más que en Estados Unidos). Si se añade que la nueva legislación creada por el ANC (African Nacional Congress, el partido de Mandela), que prohíbe a los blancos ocupar numerosos puestos de trabajo, ahora reservados a los negros, está empujando a miles de blancos a abandonar el país. Desde el fin del Apartheid en 1994 hasta la actualidad ya han emigrado casi un millón de ellos.

Terminado su glorioso mandato Mandela heredó el país al actual presidente, Jacob Zuma, amigo y ex compañero de lucha. Y este no parece tener el alma pura de un guerrero. Fue acusado de abusos sexuales contra una mujer contagiada con SIDA en 2005, pero fue absuelto. Luego tuvo que enfrentar una importante lio legal debido a numerosas alegaciones de corrupción y crimen organizado. Su asesor fiscal, Schabir Shaik se le señaló por sobornos y fraudes. Finalmente, el 6 de abril de 2009, la Fiscalía Nacional sudafricana decidió retirar los cargos, alegando interferencias en la vida política del país. Lógicamente los medios de todo el mundo, mientras todo esto sucedía, eran distraídos por otros eventos.

Y seguían distraídos cuando en 2009 Canadá, renombrada democracia, concedió asilo político a a nada menos que un blanco, Brandon Huntley, de 31 años, originario de Ciudad del Cabo, por haber sido víctima de violencia racista por parte de su connacionales negros. Este denunció que desde el fin del Apartheid a la fecha (2009) eran casi 2,500 los granjeros de origen blanco que habían sufrido todo tipo de violencia por manos de los secuaces de Mandela. La cifra fue confirmada por la comisión para los Derechos Civiles del Suráfrica, implantada y querida por el mismo Mandiba en 1995. Además un informe publicado en junio del mismo año, señalaba un incremento del 25% de los casos de homicidio contra los surafricanos blancos en los últimos cuatro años, al punto que “Genocide Watch”, una organización internacional con base en EE.UU, habló explícitamente de genocidio a daño de los Boers, termino holandés por indicar los farmers, los ganaderos que en el siglo XVIII colonizaron buena parte de la región.

Por cierto, que el gobierno de Johannesburgo desmintió categóricamente. La historia ya está escrita: es pasado no se puede poner en tela de juicio y el presente hay que filtrarlo para que hechos desagradables no ensucien el buen nombre de uno de los santos laicos más alabado en el mundo.

 A saber si el “País del arcoíris” que Mandiba soñaba era exactamente este.

Democracia para América Latina: como dar Perlas a los Cerdos

La democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los sistemas políticos restantes. – Winston Churchill

 Esta es seguramente una de las frases más famosas del Primer Ministro que dirigió el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial. Fue un ferviente antinazi y un visceral anticomunista, cualidades que le otorgaron la admiración de todos los liberales y demócratas del mundo. 

Han pasado más de 70 años de que esas palabras fueron pronunciadas y quizás valdría la pena analizarlas a la luz de la modernidad quitándoles ese manto de santidad que se le confirió por más de medio siglo. 

Enfocamonos sobre América Latina. Han pasado casi tres décadas desde que los militares salieron de las casas presidenciales y de los ministerios y volvieron a los cuarteles. Los civiles, pero pocas veces civilizados, se apoderaron del mando del Estado por medio de elecciones. Entramos en la era de la democracia. Un hombre, un voto. Así, casi de la noche a la mañana pueblos enteros fueron a hacer lo que casi nunca le fue permitido: elegir a quien tenía que representarlos.

Los protagonistas de este épico cambio, pensadores, políticos, filósofos incomodaron a todos los mejores y más destacados teóricos de la democracia para festejar un porvenir de progreso y bienestar: Locke, Aristóteles, Abraham Lincoln, Tocqueville solo por nombrar algunos.  

Han pasado tres décadas, casi. En El Salvador, como en casi todo el continente, los partidos políticos han perfeccionado sus mecanismos de desarrollo democrático. Los votos se logran con cancioncitas pegajosas, promesas demenciales, bombardeo publicitarios, distorsionando el uso de los medios de comunicación. Y por si todo esto no es suficiente, se compran: dinero, promesas de un puesto seguro en la administración pública; a veces es suficiente un combo de hamburguesas, uno de Pollo Campero o un par de láminas para reforzar el techo. 

Los partidos que no tienen los recursos (económicos) para atraer el votante, juegan al rol de oposición esperando siempre que el ganador les ofrezca un huesito, un poco de sobra a cambio del apoyo para hacer pasar alguna ley-canallada. Estamos en democracia, la hora de compartir el pastel. Es la época de la tolerancia: antes unos pocos uniformados se robaban todo lo que le pasaba bajo la nariz mientras encarcelaban a los opositores. Hoy los que participan del saqueo público son un sinfín de funcionarios, pero muy altruistas: hay que dejar algo también a los demás organismos políticos. Saben que a la siguiente vuelta electoral podrían invertirse los papeles. Pero a la mesa hay que añadir más sillas. También al crimen organizado (Maras aquí, Paramilitares y Farc en Colombia, Zeta y Carteles en México, etc.) le toca su parte. Porque democracia es participación, pluralismo. 

Gran logro la democracia. A principio de 1700 la defendía a capa y espada uno de los más notables filósofos europeos, el suizo Jean Jaques Rousseau. Pero hablaba desde la Republica de Ginebra donde las personas votaban en la plaza principal levantando las manos. La mayoría de ellos eran personas instruidas, civilizadas, educadas, con un fuerte sentido de la comunidad, del respeto, de la cooperación y del bien común. ¿Hoy existe algún lugar de Latinoamérica donde los que van a emitir sufragio reúnen, por los menos, la mitad de estas cualidades?

Lo que está a la vista, de quienes quieren ver, es que democracia y sociedades latinoamericanas son mundos opuestos y no conciliables. Como agua y aceite. Miremos a El Salvador: la política nacional es una tarima donde un grupo de partidos escenifica un miserable circo de cotidiana inutilidad. Muchos pensadores/intelectuales indignados apuntan el dedo hacia los mismos partidos, responsables de tal desastre. Demasiado simple, demasiado fácil. Acá, como en cualquier lugar del mundo, los políticos y sus instituciones son el reflejo de la sociedad, una creación de ella, una deformación moral e intelectual que los ciudadanos mismos validan días tras día por medio de su conformismo, de su manera de ser desfachadamente indolentes y apáticos, de su voto. Porque un circo sin espectadores que aplaudan, vitorean, silban, se enojen o festejen no podría continuar. Cerraría.

“Pero las encuestas dicen que la mayoría de los ciudadanos no cree en los partidos políticos, no confía”, alguien podría afirmar. Es cierto, la gran parte de la población hasta critica el sistema… ¿Pero cómo? Con unas llamadas telefónicas a los programas televisivos o radiales, atiborrando las redes sociales con posts de dudosa coherencia y con una gramática de primer grado. Simplemente despotricando insultos o lloriqueando en los medios de comunicación, gloriosas columnas de nuestra fantasmal democracia. El malestar ciudadano contra el poder y la política llega hasta ahí. Un vacío palabrerío estéril, como el de los políticos adentro de los parlamentos. Castillos de discursos, de razonamientos (¿?), de pseudo ideas que al final logran parir la nada elevada al cubo. Un simple ejercicio de la lengua y de la mandíbula. 

No obstante, para muchos “iluminados” también todo esto es democracia. Quizás sea cierto, pero igualmente indiscutible es que soltar palabras en libertad no sirve para cambiar el rumbo desastroso de nuestros sistemas sociales y políticos. Peor, acaban consolidando y validando el poder que dicen despreciar pero al cual terminan siempre doblegándose. Ya no son ni ciudadanos, son simples súbditos de una tiranía incompetente e ineficaz. Son burros que patean furiosamente, pero sin golpear a nadie, y que al final agachan siempre la cabeza. No merecen ni el título de ciudadano, porque esta es una cualidad que es ganada. 

Para mientras los políticos viven despreocupados, se sienten tranquilos en sus edificios ministeriales, saben que si bien el pueblo parece alterado, o hasta enojado, es como perro que mucho ladra pero seguro no muerde. Le faltan dientes, y coraje. 

Luego llegará el día de las elecciones y los profesionales de la política se pondrán el traje bueno, los zapatos para el culto, sumirán la barriga, unos medio se estirarán la cara, sonreirán con ojos bondadosos y se alistarán a pararse sobre la tarima del circo. Distribuirán dulcesqñ, algún billete, estrecharán manos (las que consideran no demasiado sucias) y jurarán que lucharán para la democracia.

Esta promesa es la lápida que cubre toda esperanza de cambio. Pero hay algo en que la democracia es coherente y honesta: es el medio que demuestra que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Porque lo votó.

Pandilla, Marx y Libre Mercado

En estos tiempos de verborrea democrática donde reina soberano el politically correct, para abordar ciertos temas hay que cuidarse de no salirse del marco de la política y lo intelectualmente aceptado e/u aceptable. ¿Qué significa? Sencillo: hay que tratar determinados temas repitiendo siempre una o dos interpretaciones que todo mundo entiende/acepta/comparte.Veamos ahora de llamar las cosas por su nombre, sin anteojos ideológicos.

Las maras son más que un fenómeno social y un problema de seguridad pública. Las maras son un cáncer sociopolítico regado a lo largo y ancho de El Salvador y ha llegado a un avanzado estado de metástasis. Una situación tan grave y crítica que es muy difícil pensar poder curar el tumor con terapias que no sean invasivas.

Las pandillas no son sencillamente un aproximado de 200 mil miembros que actúan contra la ley; constituyen una sociedad dentro la sociedad, un poder que desafía la autoridad del Estado, grupos de personas que ha secuestrado a la mayoría de los salvadoreños su seguridad, su libertad y todos sus derechos de ciudadanos.

La mara es un microcosmo, no es una simple asociación de delincuentes. Cada pandillero es antes un hijo, un padre, un esposo, un novio, un tío, un cuñado, un sobrino, un nieto. Creer que su familia y allegados lo aíslen o lo rechacen por ser un criminal es un pía ilusión. Viven con él y quizás muchos hasta viven de él, de su “actividad”. Se preocupan porque los enemigos, la otra pandilla y la policía, no le hagan daño. Temen de gobiernos que puedan adoptar medidas duras contra él y sus camaradas. Viven preocupados no por la violencia que perpetra contra los demás sino por la podría padecer sobre sí mismo.

El marero no está solo: sus allegados y familiares, en el mejor de los casos, asisten juntos a iglesias, Ong’s, universidades nacionales y extranjeras más una infinita plétora de intelectuales de formación marxista, paramarxista o criptomarxista, la mejor defensa a la cual pueda abogar. La lectura que esparce la izquierda y que ha sembrado tan bien hasta en los más profundos pliegues de la sociedad es extremadamente sencilla. El conjunto económico donde vive el pandillero es el mercado capitalista, el dinero es el único fin al cual hay que aspirar, los ricos dominan así la sociedad que por ende aísla, margina, excluye a los pobres y a todos quienes no encajan en el modelo preestablecido. La pobreza por lo tanto crea al marero.

Ahí viene la palabra mágica, el deus ex machina, que explica todas las desgracias del mundo. Pobreza. Falta de recursos. No money. De tal manera todo delincuente antes de ser victimario es víctima, no es el problema es solo una consecuencia de ello. Por lo tanto el único culpable es el sistema, claramente capitalista. Hay que cambiar el sistema, así resolveremos la plaga de las pandillas. ¿Quién botará dicho sistema? A saber, pero para mientras sus creaturas están justificadas de antemano. 

Esta lógica perversa está a la raíz del pensamiento progresista, que nace en el marxismo y luego por trasmuto génesis anduvo generando partidos de izquierdas de todos matices, ambientalistas, defensores de los derechos de cualquier grupo considere que merece la atención de la política. Tras de ellos llega trotando la caballería de los pastores evangélicos, los sacerdotes católicos, profesores, investigadores y los intelectuales socialmente comprometidos. Todos repitiendo el mismo mantra vez tras vez: maldita pobreza, maldito sistema de mercado. 

Cada grupo propone su alternativa, desde trabajar para construir el reino de Dios sobre la tierra hasta la edificación de un comunismo corregido, distinto a lo que ya hubo y que no brilló por eficacia y resultados. Pero, más que propuestas se parecen a estériles ejercicios dialecticos de minorías que abogan por un cambio pero luego no logran llenar ni una sala de conferencias, imaginémonos una plaza. 

De su parte, el libre mercado y el capitalismo observan divertidos su mejor creación: la democracia, la libertad de soltar palabras a la derecha y a la izquierda sin que nada cambie pero dando la ilusión de que todo puede ser transformado.

Y Los pandilleros siguen tranquilos sus faenas consuetudinarias por el sagrado pan de cada día.

¿DD.HH. de mareros-terroristas y políticos corruptos?

Muchos dirán que soy un retorcido porque no creo en los derechos de los animales, o porque no creo en el derecho de algunos seres humanos que infringen la ley de formas grotescas. Quizá tengan razón, pero cada quién cree lo que quiere.

Resulta que no creo en el derecho de los animales porque creo firmemente en que somos los seres humanos los que tenemos derecho a los animales. En tal sentido, creo que debemos cuidarlos lo más posible, porque si pasamos de ellos la factura para las futuras generaciones serán muy grandes.

Por otro lado, no creo en los derechos de algunos seres humanos, en el sentido en que me parece profundamente ilógico que los famosos “derechos humanos”, dentro de los cuales están incluidos los derechos fundamentales, sean inherentes y deban respetarse al 100% en aquellos individuos que con todo el uso de su razón infringen la ley de maneras grotescas, tal es el caso, por ejemplo, de los pandilleros-mareros-terroristas Sigue leyendo

Todos somos Marcos (Rodríguez)

La verdad que hoy día no es en absoluto un honor ser confundido con Marcos Rodríguez (el Secretario de Participación Ciudadana, Transparencia y Anti corrupción de la Presidencia). No porque sea bueno o malo, como tal, sino porque dirige uno de los ramales del Estado que se ha caracterizado por ser en los últimos tiempos una máquina de encubrimiento de la información estatal, y un ávido defensor tanto del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional – FMLN – (actual gobernante) y el ciudadano Mauricio Funes Cartagena (Ex Presidente de la República por el mismo partido), lo cual es obvio por ser funcionario y militante del mismo; y por ser quien más acusadora de la corrupción de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) ayudándose del poder estatal sin ver que apuntar al otro partido es apuntar también al suyo mismo. Sigue leyendo

El Gobierno esta “perdiendo calle”

El desafío al Poder es una práctica íntimamente relacionada a las actuaciones políticas. Las actuaciones de las pandillas, hoy día, han trascendido sus iniciales objetivos. No podemos ver a la MS-13 o al Bario 18 como organizaciones de jóvenes desorientados. De hecho, estas estructuras no pueden verse como agrupaciones delictivas recientes, pues su nacimiento se remonta a la década de los años 80’s, en el primer caso, e incluso a los años 30’s para el caso del Barrio 18. Es decir, es un error grave verlos simplemente como “los hijos de la guerra”. Sigue leyendo

Cosas estamos viendo en estos postreros tiempos

“Cosas estamos viendo en estos postreros tiempos”, dirían las abuelitas.

La verdad nunca pensé que íbamos a llegar a este nivel de “sinvergüenzada”. Vemos a una clase política cada vez más temerosa en actuar contra la corrupción, en presumible complicidad con ésta última, incapaz de defender a quienes los eligieron no solamente de casos sonados de corrupción, que no necesariamente veraces pero sí investigables, sino también de grupos delincuenciales que están tomando a vida de los más pobres.

Recientemente estamos viendo casos que abonan a la impunidad. Desde el Juez que libera a 17 presuntos miembros del Cartel de Texis porque se ha tardado mucho en emitir una sentencia (favorable o no) argumentando que las bartolinas de la División Anti Narcóticos (DAN) de la Policía Nacional Civil (PNC) no cumplía “los requisitos mínimos de seguridad, el control de las visitas, la entrega de alimentos, y medicinas, así como el traslado a los centros asistenciales cuando se requiriera.”, como si las calles fueran un recinto más seguro donde mantener a los imputados; hasta Jefes de la Policía Nacional Civil que liberan a personas capturadas en una redada que aprehendió a 231 presuntos pandilleros que participaban en un sano concierto en el que se presentaban los “respetables artistas” de Sky Punto 9-3 (agrupación que interpreta “música” alusiva a la Pandilla 18). Sigue leyendo